Haz que tu marca conecte. Solo así podrás dejar de pelear por el precio.

Las grandes compañías ven más allá de lo concreto. No venden productos o servicios, sino su propia interpretación del mundo. ¿Por qué alguien decide gastar 60.000 euros en un Rolex? El hecho es que no están comprando meramente un reloj, sino un estilo de vida extremadamente lujoso, un símbolo de influencia y de poder. Y no hace falta irse a casos extremos: el hipster que elige desayunar tostadas con aguacate, la señora que solo compra zapatos Camper, el cuarentón que se decanta por una Harley, la mamá que siempre elige la tienda Eco del centro… Se trata de marcas con un discurso que conecta emocionalmente con su público, independientemente de su tamaño.  

¿Te imaginas lo lejos que podría llegar tu negocio si lo dotaras de una personalidad única, si tuvieras seguidores en lugar de compradores? 

Para alcanzar el éxito, hay que saber perder 

Por diferentes que sean, hay algo en común entre las marcas que logran alcanzar el éxito: su carácter único. En ellas hay una personalidad poderosa que atraviesa todo su modo de actuar, dotándolo de sentido y de carácter. ¿Qué es la motocicleta Vespa sino una insignia de libertad y elegancia?  

Si nos fijamos, una marca y una secta tienen más puntos de contacto de los que imaginamos: Desarrollan una visión de la realidad tan sólida y coherente en sí misma que se convierte en elemento de culto y fácilmente logra la adhesión de una comunidad entera. Logran llegar al corazón de su público y establecer relaciones profundas que exceden los límites de lo concreto. Sus clientes, o sus fieles seguidores, son personas dispuestas a predicar “la palabra” de la marca como si de una religión se tratase.  

¿Qué sería de Vans si solo vendiera artículos de deportes? Sus fieles sienten devoción por el estilo de vida que representa, por su cultura de skate y de snowboard. Promueve eventos como “Go Skateboarding Day” y el conocido “Warped Tour”, un festival de música y deportes extremos. Un espíritu que posiblemente no logrará convertir a un hombre de oficina en los sesenta.  

Por eso las marcas también entienden que, para crecer, hay que perder. Porque una marca con un carácter fuerte toma decisiones, se posiciona frente a un tema, ama un estilo de vida y no se siente reconocido con otros. No pueden agradar a todo el mundo, y conviven con ello, porque saben que son sus rasgos identitarios los que se ganarán el rechazo de muchos, y a la vez, la fuerte adhesión de tantos otros.   

Apostar por reforzar tu relato te alejará de la pelea por el precio 

 Hay algo que estas marcas tienen en común: son diferentes. Fieles a su estilo, únicas. Y ahí está la clave. Para dejar de pelear por el precio tienes que definir los elementos identitarios de tu marca, dotarla de carácter y hacerla crecer a través de lo que la hace diferente. Porque es eso justamente lo que atraerá a tu comunidad.  

 Analiza tu negocio. Inicia un proceso de introspección que te ayude a concretar qué la define, qué la hace única, qué le gusta, qué cuestiones apoya y qué otras no. Por ejemplo, si tu empresa fuera una persona, ¿cómo se vestiría?, ¿sería urbana o rural?, ¿qué deporte practicaría?, ¿qué valores defendería?  

Y a partir de ahí podrás comenzar un nuevo camino. Te encontrarás frente la posibilidad de definir unos objetivos y de diseñar una estrategia que te permita llevar ese relato al corazón de tu público, buscando alternativas que se ajusten a la realidad de tu marca y a su identidad. ¿Ya sabes cómo hacerlo? Lee el siguiente artículo.

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Apostar por reforzar tu relato te alejará de la pelea por el precio 

 Hay algo que estas marcas tienen en común: son diferentes. Fieles a su estilo, únicas. Y ahí está la clave. Para dejar de pelear por el precio tienes que definir los elementos identitarios de tu marca, dotarla de carácter y hacerla crecer a través de lo que la hace diferente. Porque es eso justamente lo que atraerá a tu comunidad.  

 Analiza tu negocio. Inicia un proceso de introspección que te ayude a concretar qué la define, qué la hace única, qué le gusta, qué cuestiones apoya y qué otras no. Por ejemplo, si tu empresa fuera una persona, ¿cómo se vestiría?, ¿sería urbana o rural?, ¿qué deporte practicaría?, ¿qué valores defendería?  

Y a partir de ahí podrás comenzar un nuevo camino. Te encontrarás frente la posibilidad de definir unos objetivos y de diseñar una estrategia que te permita llevar ese relato al corazón de tu público, buscando alternativas que se ajusten a la realidad de tu marca y a su identidad. ¿Ya sabes cómo hacerlo? Lee el siguiente artículo.

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