Elena Ferro: una marca inspiradora nacida de la sinceridad

La diseñadora revindicó los zuecos (zocos en gallego) a pesar de que eran un calzado caído en desuso. Considerados desde hacía años como complemento “de labriegos y pobres”, ella apostó por ellos una y otra vez. Por amor a la tradición y a su tierra. Porque los consideraba útiles. Porque quería que más personas los conocieran. Y, al final, ha triunfado. Elena Ferro ha creado una marca inspiradora y se ha convertido en la prueba de que una marca auténtica, nacida de la sinceridad y dotada de un relato poderoso siempre acaba encontrando a su público.

Una de las principales preocupaciones de los emprendedores suele ser la de desarrollar un producto a servicio que logre cautivar a su público . Ese no es el único camino, pero sí uno muy transitado por las marcas de hoy. Sin embargo, lo interesante acerca de Elena Ferro es que su propuesta jugó a la inversa. Se encargó de crear un producto que tuviera que ver con ella, con las tradiciones y la historia de su región. Un producto que la representara y del cual se sintiera orgullosa. Y lo demás vino solo.

Aquellos zapatos de madera y cuero eran usados, varias décadas atrás, por los campesinos. Con ellos podían transitar por el campo, entre la huerta y las vacas, manteniendo los pies aislados de la humedad del suelo. Para la mayoría eran el símbolo de unos tiempos de pobreza que todos querían olvidar. Para Elena, sin embargo, los zuecos eran historia, tradición y respeto por sus antepasados. Eso es lo que logró plasmar en su marca, en la que reinventa los zuecos y que incluye una amplia variedad de zuecos con distintos diseños y estampados.

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Su proyecto, que inició diez años atrás en el taller de su familia ubicado en Merza, ha transitado varios momentos de cambios y ajustes hasta llegar a lo que es hoy. “Los comentarios de los clientes en las ferias no eran buenos, pero yo insistí”, comenta para el diario El País. Su propuesta despierta el interés de un segmento específico de la población, y tiene éxito porque no busca agradar a todos y se planta como una marca 100% auténtica.

Por último, Elena comenta que para un taller artesano es muy difícil que su marca gane reconocimiento y que el éxito que ha alcanzado fue gracias a las redes sociales. Sin duda que las redes han sido clave para alcanzar a su público, pero creemos que su éxito se debe a que se trata de una propuesta valiosa, distinta a todo lo que hay en el mercado y ajena a la opinión de la mayoría.